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EL RINCÓN DEL

BUFONERO QUIERO SER

 

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En este mundo inconcluso de odios, envidias y rencores. La naturaleza se maltrata sin saber como ni por que. Los pájaros trinan, es el ciclo de la naturaleza quien nos avisa de la estación en que estamos.

Imbuidos en el circo de la miseria humana, dejamos en el olvido las consecuencias de la vida, en la estupidez del denegar la realidad.

Nada es mentira ni nada es verdad, todo es del color del cristal con que se miran, nos dice el poeta, cuando pregona su angustia ante la desesperación del movimiento humano sin comprender el rumbo al cual nos llevan los egoísmos ultramontanos.

Escuchamos las barbaridades más abruptas en la descalificación del adversario político, en un afán de dominio con el sentido depredador cuando saca sus armas dialécticas a la conquista del poder. La mentira tantas veces repetida se convierte en el acervo retentivo del que escucha con el argumento que acompaña al disparate lanzado.

En el teatro de la vida quiero ser el trovero amamantado por ese torbellino de noticias camufladas de maldad. Quiero ser el juglar sumiso por el desbordamiento de la realidad lacerada del odio, la envidia y el rencor. Poderme reír de las falacias desbordadas en los aforos deportivos, en las plazas de toros, donde lo lavable es el toro después de muerto, mientras la cagada se posa en el diestro al no rematar la faena.

Quiero reírme de la adrenalina, con la ruindad malgastada en la euforia del sentimiento indeciso cobijado en el fragor del anonimato.

La afectación enmascarada por la soberanía popular en el recinto representativo. Las mentiras parecen verdades y las verdades desaparecen como la espuma de jabón  jalonadas por los dimes y diretes ante el espectáculo sedicioso propiciado por el verborreador de turno.

Desde que se invento la palabra para comunicarnos, se descubrió la desnudez del engaño embaucador. Aquí, los patriotas de toda la vida se visten de adoctrinados bufones volatineros camuflados entre el estiércol del muladar. Lanzan soflamas al aire, arrastran los disparates infundados  en un afán por desacreditar al adversario. No importa el daño que puedan causar a los sufridores ciudadanos que con perplejidad observamos el tinglado que tienen montado. Solamente les importa el poder y con él, ejercer de patriotas recaderos de sus intereses. La propiedad del solar es lo importante, para el control de los súbditos ciudadanos.

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