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EL RINCÓN DEL

Sociales

LA HOJA DE LA VIDA

 

                 *

Cae la hoja lentamente

en el vertido del tiempo,

rompe el embrión de su asidero

mientras el sol es testigo

de su vida y su muerte.

 

El suelo la recibe cada otoño

con la misma tristeza

del tiempo determinado.

 

Es el castigo de la naturaleza

que nos hace inverosímiles

en el transcurso de su reinado.

 

No sabemos lo que somos

en la encrucijada del ser o estar,

dejamos este mundo enarbolado

con hojas caducas y perennes

en el ciclo biológico de la existencia.

 

Todo es plano en el horizonte

de la mirada perdida

en el precipicio del conocimiento.

El árbol queda desnudo

a merced de los avatares

de la cruda realidad del infortunio.

 

La naturaleza castiga,

nos hace inverosímiles en el devenir

de nuestra estancia.

 

Pisamos nuestra propia vida

sin percibir el dolor amargo

del gozo en su plenitud.

 

Cae la hoja en el jardín de la vida

marcando el abismo de la distancia

en el recuerdo.

Lejos del caudal de la memoria

está el remedio cautivador

de la existencia limitada.

 

Cambian los sentimientos tan rápido

como las estaciones del año,

mientras las emociones son la clorofila

que se mueve al ritmo

del empuje químico del momento.

 

La arboleda queda triste

igual que los sueños perturbadores

de la nostalgia de la primavera.

                      

 

LA B I E N P A G A

*

Poderoso caballero es don dinero

El Quijote a Sancho le decía:

 

El dinero es la virtud

La pobreza caridad

Es la pura realidad

Del mundo la ingratitud.

 

Pregonando su andadura

Por las tierras de la Mancha

Defensora de los pobres

Tomándose la revancha.

 

Si la gente no se extraña

Lo que gana la galana

El cepillo es el culpable

De lo que ocurre en España.

 

Pregonan la doble moral

Como marca de la casa

Todo lo van a solucionar

Para que progrese España.

 

Tantos siglos gobernando

La derechona en España

Ahora lanzan la campaña

Con la Gurtel de comando.

 

Si no les votan obreros

No ganan las elecciones

Se frustran los liberales

Y no habrá alucinaciones.

*

E L O T O Ñ O

 

*

En el valle y la montaña

Se avecina el aguacero

Es septiembre el embustero

El que tiene la guadaña

Porque octubre es la campaña

De la siembra y de la hoja,

Y aunque suene a paradoja

Con la lluvia nos quedamos

Y en la cocina arrimamos

El puchero y la panoja.

CUANDO EL GALGO VA DE CAZA

 

*

Asomado a la ventana de la melancolía suena el timbre del deseo. Vértice atronador del ciego en su misterio. No quiero ver los deseos sublimes arropados por el viento huracanado del futuro.

El galgo siempre lleva la ventaja con sus patas largas, como los confines de palacio enmascarados por el empuje de la codicia aventurera sembrada en la hoguera de las vanidades.

El adiestramiento requiere tiempo, destreza y habilidad en el manejo de los hilos, la mordaza suena a madera noble enclaustrada en el aparato regulador.

La furia contenida no le hace menos temible. El esfuerzo es inversamente proporcional al resultado de la hazaña. La pieza cuando se resiste, es porque tiene la suficiente habilidad, conoce las tetras del adversario. No sale corriendo en la larga distancia, encaja las tarascadas, esquiva, dribla con juegos de cintura con toda maestría.

La madera en el camino, forma parte del cobijo en el juego de la permanencia. Los sustos son mentiras enmascaradas por el ruido mediático del alboroto alrededor del matorral. La pieza sabe cómo defenderse en ese juego de zigzag acosada por alguna corriente temprana, que hace cambiar el olfato surgido por motivos de seguridad.

El galgo queda con el rabo entre las piernas, sigue a su amo triste en el encaje de la derrota.

Hasta la próxima.

CUANDO EL RIO SUENA

 

Las aguas fluyen por la senda calmada del cauce, sus afluentes le suministran el caudal necesario para su formación como líder.

Los manantiales arrastran sus aguas al vertido cotidiano del camino a recorrer. El pantano sujeta la masa que va llegando, la redistribuye conforma a las necesidades que lo van pidiendo los ciudadanos adheridos al guía.

Las tormentas de verano hacen estragos en los  álveos colindantes de los arroyos improvisados por  el aguacero, que  ha pillado desprevenidos a los ciudadanos.

El lodo se precipita de forma descontrolada removiendo el fango a que nos tenía acostumbrado, en señal de controlar el fenómeno.

Los arroyos no son los culpables de tanta presión meteorológica para ensuciar el paisaje brillante del lago artificial, exacerbado por el control.

Libres son los manantiales que aportan los nutrientes, para que sus aguas sean cristalinas y transporten el caudal de la vida, las pasiones movedizas por desviar el curso de la naturaleza, hacen los estragos que padecemos.

Agua que no has de beber, déjala correr.

                        *     *    *

Pues amarga es la verdad

quiero echarla de la boca

y si al alma su hiel toca

escorderla es necedad.

QUEVEDO.

LAS GARRAS DEL LOBO

 

En la selva de la fauna ibérica

Sobresale el colmillo desgarrador

Cuando el depredador enseña sus fauces.

 

Es la señal inequívoca del jefe en la manada,

Advierte con sus destellos ruidosos

La presencia de sus huestes. Quiere lanzar

A su manada a la arena de la caza…

 

Se ha producido un oportunismo

Y no ceja en marcar el territorio

Ante su adversario.

 

La manada, fiel a sus decisiones

Acota  parcelas, las somete a vigilancia

Con sus delfines más duros.

 

Las corrientes de la manada

Hacen gala de las mismas

En un ir y venir por defender sus ideas

Demostradas en su trabajo en el grupo.

 

Aunque parezca manso,  está

Lejos de serlo, siega la hierba

Por debajo de sus pezuñas.

Con el temor de que las pisadas

Sean reconocidas.

 

Es la furia del lobo la que desata

Adhesiones inquebrantables

Aprovechando las corrientes mediáticas

En el lago de las lamentaciones

A su paso por el destino del tiempo.

 

El rebaño se siente atacado

Y sale al encuentro para decir;

Quiero ejercer mi voto.

 

 

EN MADRID, HACE TIEMPO QUE PERDIMOS LA ESPERANZA

 

 

Érase una  vez una marquesa que habitaba un palacio a consecuencia de un pelotazo ladrillero y decisión del pueblo al que decía servir.

Se rodeaba de fieles, adláteres pelotas que la hacían la corte como siervos a la voz de su amo. Poseía medios de comunicación afines a sus intereses con la pluralidad característica de injerencia. Los profesionales del medio principal de propaganda, llegados por oposición, se negaron a aceptar tan amañadas noticias. El dinero lo puede casi todo y cuando no es de uno, mejor que mejor, se juega más limpiamente contratando a nuevos delfines recién salidos del Zoo para ser domesticados.

La llamaban la marquesa del pan bendito, por su acercamiento a los arrabales de la ciudad, su profundo miramiento liberal a los más necesitados; todo esto bendecido por el clero democrático y constitucional.

Su afán de poder y protagonismo le llevaron a ser temida por su cortesanos. No hacía ascos a nada. Introdujo una red para amañar los contratos de servicios a los actos que acudían, se saltaba las normas de palacio, solo quería a sus amigos dentro del carrusel del negocio liberal.

Todo lo publicado o noticiado era mentira, “exclamaba la marquesa”  sacado a la luz por los medios de comunicación no afines, contando los affaires de la villa y corte. Lo negaba todo…todo, no sabia nada de lo que hacían sus súbditos a los que nombraba y quitaba  a capricho, hasta descubrirse el pastel.

Eso sí, iba a misa a confesar todos los pecados, allí estaba el padre prior repartiendo perdón a modo de embajador divino.

No contenta con las trastadas de sus amigos, recela del comportamiento de alguno de ellos por cambiar de palacio y les monta un espionaje, para seguirles sus pasos por si les puede pillar en algún tropiezo y sacarlo a la luz, una forma de liquidarles de la vida pública. No calculó bien el tiro del cañón sin retroceso y  fue a caer en su propio campo.

Es el poder de los dictadores, los que tiran la piedra y esconden sus vergüenzas, mediante su gran número de fieles cortesanos sin escrúpulos morales.

El pueblo ciego, sordo y a veces mudo, la protegía de sus vaivenes como algo normal, como la vida misma,

Claro pues, el pueblo tenía lo que se merecía.

 

¿Cuando tendremos una justicia democrática en España¿…

 

BUFONERO QUIERO SER

 

                                                    *

En este mundo inconcluso de odios, envidias y rencores. La naturaleza se maltrata sin saber como ni por que. Los pájaros trinan, es el ciclo de la naturaleza quien nos avisa de la estación en que estamos.

Imbuidos en el circo de la miseria humana, dejamos en el olvido las consecuencias de la vida, en la estupidez del denegar la realidad.

Nada es mentira ni nada es verdad, todo es del color del cristal con que se miran, nos dice el poeta, cuando pregona su angustia ante la desesperación del movimiento humano sin comprender el rumbo al cual nos llevan los egoísmos ultramontanos.

Escuchamos las barbaridades más abruptas en la descalificación del adversario político, en un afán de dominio con el sentido depredador cuando saca sus armas dialécticas a la conquista del poder. La mentira tantas veces repetida se convierte en el acervo retentivo del que escucha con el argumento que acompaña al disparate lanzado.

En el teatro de la vida quiero ser el trovero amamantado por ese torbellino de noticias camufladas de maldad. Quiero ser el juglar sumiso por el desbordamiento de la realidad lacerada del odio, la envidia y el rencor. Poderme reír de las falacias desbordadas en los aforos deportivos, en las plazas de toros, donde lo lavable es el toro después de muerto, mientras la cagada se posa en el diestro al no rematar la faena.

Quiero reírme de la adrenalina, con la ruindad malgastada en la euforia del sentimiento indeciso cobijado en el fragor del anonimato.

La afectación enmascarada por la soberanía popular en el recinto representativo. Las mentiras parecen verdades y las verdades desaparecen como la espuma de jabón  jalonadas por los dimes y diretes ante el espectáculo sedicioso propiciado por el verborreador de turno.

Desde que se invento la palabra para comunicarnos, se descubrió la desnudez del engaño embaucador. Aquí, los patriotas de toda la vida se visten de adoctrinados bufones volatineros camuflados entre el estiércol del muladar. Lanzan soflamas al aire, arrastran los disparates infundados  en un afán por desacreditar al adversario. No importa el daño que puedan causar a los sufridores ciudadanos que con perplejidad observamos el tinglado que tienen montado. Solamente les importa el poder y con él, ejercer de patriotas recaderos de sus intereses. La propiedad del solar es lo importante, para el control de los súbditos ciudadanos.